30 de marzo de 2010

MARTES SANTO: Judas, el amigo...

" La persona que de verdad se propone amar al Señor,
no quiere darse a conocer sino por lo que es en realidad: NADA."
( Úrsula Benincasa- Reglas, capítulo VI )



...No quisiera olvidar ese ejercicio de diálogo a cuatro bandas que se da entre Jesús, el discípulo amado, Simón Pedro y Judas, en una cena trascendental en la que Jesús se encuentra "profundamente conmovido".

El discípulo amado y Pedro formulan preguntas: "Señor, ¿quién es?", "Señor, ¿adónde vas?", "Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora?". Quién, adónde, por qué. En sus preguntas reconocemos las nuestras. Por boca del discípulo amado y de Pedro formulamos nuestras zozobras, nuestras incertidumbres.

Judas interviene de modo no verbal. Primero toma el pan untado por Jesús y luego se va. Participa del alimento del Maestro, pero no comparte su vida, no resiste la fuerza de su mirada. Por eso "sale inmediatamente". No sabe/no puede responder al amor que recibe.

Jesús observa, escucha y responde a cada uno: al discípulo amado, a Judas y a Simón Pedro. La intimidad, la traición instantánea y la traición diferida se dan cita en una cena que resume toda una vida y que anticipa su final. Lo que sucede en esta cena es una historia de entrega y de traición.

Como la vida misma...

El artículo completo puedes leerlo en la página

29 de marzo de 2010

LUNES SANTO: La unción en Betania...


" Permaneced con gran paz a los pies el Maestro..."
( Úrsula Benincasa )

La unción en Betania:

"Ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos" ( Juan 12,1-11 )
El evangelio de hoy es una excelente puerta de entrada en el misterio pascual de Jesús, a la manera de Juan. Junto a la melodía aguda del amor, se deja sentir el contrapunto del desamor que rechaza a Jesús. Hoy los amigos le ofrecen una cena a Jesús, pero luego será Él quien la ofrezca y el don mayor será Él mismo.
Llama la atención que los textos escogidos del evangelio desde hoy hasta el jueves, hagan mención todos de la "mesa". Ésta es signo de comunión, de vínculos profundos. Frente a ella desfilarán personajes y se desvelarán actitudes que nos ayudarán a captar la luz que arroja el misterio de la Pasión de Jesús sobre las pasiones humanas y a percibir, al mismo tiempo, toda la acogida que Dios hace del hombre en el misterio de la Cruz.

La cena en Betania se ubica "seis días antes de la Pascua" (12,1ª). De esta manera el evangelista comienza la cuenta regresiva para la muerte de Jesús. Por otra parte, la mención de Betania como el lugar "donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos" (12,1b) conecta lo que acababa de suceder -la experiencia de fe en la resurrección- y con la Pasión de Jesús que está por comenzar.

Esta escena tiene un desarrollo curioso:
- La descripción con rápidos pincelazos de la cena (12,1-3).
- De repente la atención del evangelista se concentra en un solo punto de la cena: las palabras de Judas y de Jesús acerca del insólito gesto de María de Betania (12,4-8).
- El tiempo queda suspendido (y la cena pasa a un segundo plano) para dar paso al narrador que hace anotaciones sobre las funestas consecuencias que tiene para Jesús y para Lázaro, la afluencia de judíos curiosos por ver a Lázaro (12,9-11).
Pero en realidad el relato tiene dos movimientos internos fundamentales que se desatan frente a Jesús: el amor de los amigos que lo comprenden y lo honran (12,1-4) y el desamor de los adversarios que no lo comprenden y lo ven como una amenaza (12,5-11).

Un banquete de agradecimiento por la vida (12,1-3)

El banquete en honor de Jesús parece estar movido por la gratitud. En torno a la mesa se reencuentra Jesús con el amigo por el cual lloró. Los tres hermanos aparecen en el entorno de Jesús, los tres hacen actos de amor:

- Marta: quien ofrece su servicio amoroso.
- Lázaro: quien acompaña a Jesús en la mesa.
- María: quien unge los pies de Jesús.

Lázaro fue llamado en el capítulo anterior "el que Jesús amaba" (11,3) o "el amigo" de Jesús (11,11). Todavía más, cuando Jesús lloró frente a su tumba la gente se sorprendió "Mirad cómo le quería" (11,36). La dinámica del amor no es la misma con cada persona: la relación de Jesús con Lázaro se caracteriza porque es Jesús quien lo hace todo por él. Esto es importante: Jesús escoge a sus amigos sin necesidad de que tengan alguna característica particular para ello. Lázaro se deja escoger (ver 15,16).



Con María sucede al contrario, es ella quien toma la iniciativa y le rinde su homenaje a Jesús con un gesto cariñoso: lo unge con perfume de la mejor calidad (nardo puro importado) y en abundante cantidad (un litro) (12,3). Su costo es de "trescientos denarios" (12,5), que es el equivalente de trescientos jornales para quien trabaja en el campo. En la precaria economía de la época ¡era mucho dinero! El de María es un amor agradecido que se desborda completamente.

Judas: Un amor no correspondido...

Judas Iscariote reacciona negativamente frente al gesto de María de Betania (12,4-6). El evangelista traza un perfil de Judas al tiempo que reporta sus palabras:
La crítica parte de "uno de los discípulos" (12,4b), precisamente uno que debía comprender como ningún otro el valor del gesto.
- Se trataba precisamente del pérfido discípulo, "el que lo había de entregar" (12,4c), el que haría un gesto polarmente contrario al de la mujer.
- La motivación de su crítica es que "era un ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella" (12,6).
El reproche de Judas refleja su incapacidad de ver más allá, por ello Jesús le va a dar la correcta interpretación del hecho: "Para el día de mi sepultura" (12,7). El suyo es el primer signo de fe de una persona que ha centrado todo en la persona de Jesús y ha entrado en el misterio de su Cruz (lo mismo sucederá con otros, precisamente en la sepultura de Jesús: 19,38-42).
Además, las motivaciones de Judas son ocultas e interesadas, está pensando en sus propios intereses. Se está utilizando para provecho propio el compromiso con los pobres.
La frase "porque pobres siempre tendréis con vosotros" (12,8), eco de Deuteronomio 15,11, no es una negativa para el servicio a los pobres sino precisamente lo contrario. Puesto que esta misma cita enfatiza el "abrir la mano" en su favor, se comprende que ése será el efecto de la muerte de Jesús en el corazón redimido por él: el amor por el crucificado (expresado en la unción) se expresará luego en el amor a los hermanos. La Cruz de Jesús purifica y encamina todo amor. Judas va en contravía de esta propuesta

-Matar al testigo vivo de su victoria sobre la muerte (12,9-11)

Finalmente entran escena los sumos sacerdotes, quienes también reaccionan negativamente frente a Jesús, pero por un nuevo motivo: "muchos judíos se les iban y creían en Jesús" (12,11). Previamente el evangelista nos ha informado que Betania se ha convertido en foco de afluencia de un gran número de personas atraídas por lo sucedido a Lázaro (12,9).

La decisión de "dar muerte también a Lázaro" (12,10), muestra el deseo de quitar de en medio todo lo que hable de Jesús. Lázaro, de hecho se ha convertido en un testigo vivo que atrae muchas personas hacia el "creer" en Jesús. Como tal, compartirá la persecución del Maestro y Amigo.

Judas es incapaz de abrirse al amor. Los sumos sacerdotes son incapaces de creer, aún frente a la evidencia. Ven incluso en Lázaro una amenaza puesto que "muchos judíos se les iban y creían en Jesús" (12,11). El miedo a perder los privilegios se convierte entonces en envidia y esta se vuelve rechazo, intolerancia y paranoia frente a todo lo que hable de Jesús. La cerrazón es total.

Es así como en torno a Jesús surge el conflicto entre los que aman y buscan la vida y los que solamente piensan en tramar acusaciones, trampas y muerte.

Frente a la fuerza de la amistad bellamente descrita en este pasaje, se revelan también los secretos motivos ocultos de la mezquindad, la superficialidad y la maldad humana. Este es el pecado: no querer dejarse interpelar, ni llamar, ni transformar por el lenguaje del amor de Jesús.

Para cultivar la semilla de la Palabra en el corazón:

1. ¿Cuál debe ser la motivación interna del amor para actuar frente a Jesús?
2. ¿Qué caracteriza a cada uno de estos personajes: Lázaro, Marta, María, Judas, los judíos que vienen a ver a Lázaro y los sumos sacerdotes? ¿En qué me interpela cada uno de ellos?
3. ¿No es verdad que a veces el discurso sobre los pobres se convierte a veces en pretexto para promoverse a sí mismos en el mundo de la política y en otros campos también? ¿Qué evitaría que esto sucediera? ¿Jesús propone dar migajas asistencialistas o más bien la transformación de cada persona y de la sociedad entera, para ser capaces de amar poniendo al servicio de todos los que somos y tenemos? Comprendiendo que se trata de lo segundo, ¿Qué camino hay que recorrer para lograrlo?

El texto original pertenece a la página
http://www.shoshan.cl/lunes.htm

28 de marzo de 2010

Para vivir la Semana Santa

" El Señor está presente en vuestras vidas,
os ve , os ama, os ayuda en TODO TIEMPO..."
( Ven. Úrsula Benincasa )

Para un rato de contemplación....

Domingo de Ramos

VAMOS SUBIENDO A JERUSALEN...

Predicador del Papa: «Podemos hacer algo por el Jesús que agoniza hoy»


Comentario del padre Cantalamessa a la liturgia del Domingo de Ramos

ROMA, viernes, 14 marzo 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el comentario del padre Raniero Cantalamessa, OFM Cap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la Liturgia de la Palabra del próximo domingo, de Ramos.

Domingo de Ramos

Isaías 50, 4-7; Filipenses 2, 6-11; Mateo 26, 14-27,66

En agonía hasta el fin del mundo
El Domingo de Ramos es la única ocasión, aparte del Viernes Santo, en que se lee el Evangelio de la Pasión de Cristo en el curso de todo el año litúrgico. Como no es posible comentar el largo relato por completo, detengámonos en dos de sus momentos: Getsemaní y el Calvario.
De Jesús en el huerto de los olivos está escrito: «Comenzó a sentir tristeza y angustia. Les dijo: "Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo"». ¡Un Jesús irreconocible! Él, que daba órdenes a los vientos y a los mares y le obedecían, que decía a todos que no tuvieran miedo, ahora es presa de la tristeza y la angustia. ¿Cuál es la causa? Se contiene toda en una palabra, el cáliz. «¡Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz!». El cáliz indica toda la mole de sufrimiento que está apunto de caer sobre Él. Pero no sólo. Indica sobre todo la medida de la justicia divina que los hombres han colmado con sus pecados y transgresiones. Es «el pecado del mundo» que Él tomó sobre sí y que pesa sobre su corazón como una piedra.
El filósofo Pascal dijo: «Cristo está en agonía, en el huerto de los olivos, hasta el fin del mundo. No hay que dejarle solo en todo este tiempo». Agoniza allí donde haya un ser humano que lucha con la tristeza, el pavor, la angustia, en una situación sin salida como Él aquel día. No podemos hacer nada por el Jesús agonizante de entonces, pero podemos hacer algo por el Jesús que agoniza hoy. Oímos a diario tragedias que se consuman, a veces en nuestro propio vecindario, en la puerta de enfrente, sin que nadie se percate de nada. ¡Cuántos huertos de los olivos, cuántos Getsemaní en el corazón de nuestras ciudades! No dejemos solos a los que están dentro.
Trasladémonos ahora al Calvario. «Clamó Jesús con fuerte voz: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Dando un fuerte grito, expiró». Estoy a punto de decir ahora casi una blasfemia, pero me explicaré enseguida. Jesús en la cruz pasó a ser ateo, el «sin Dios». Hay dos formas de ateísmo. El ateísmo activo, o voluntario, de quien rechaza a Dios, y el ateismo pasivo, o padecido, de quien es rechazado (o se siente rechazado) por Dios. En uno y en otro existen los «sin Dios». El primero es un ateísmo de culpa, el segundo un ateísmo de pena y de expiación. A esta última categoría pertenece el «ateísmo» de la Madre Teresa de Calcuta, de quien tanto se ha hablado con ocasión de la publicación de sus escritos personales.
En la cruz Jesús expió anticipadamente todo el ateísmo que existe en el mundo. No sólo el de los ateos declarados, sino también el de los ateos prácticos, aquellos que viven «como si Dios no existiera», relegándole al último lugar en la propia vida. «Nuestro» ateísmo, porque, en este sentido, todos somos -quien más, quien menos-- ateos, «indiferentes» de Dios. Dios es también hoy un «marginado», marginado de la vida de la mayoría de los hombres.
Igualmente aquí hay que decir: «Jesús está en la cruz hasta el fin del mundo». Lo está en todos los inocentes que sufren. Está clavado a la cruz en los enfermos graves. Los clavos que le tienen aún cosido a la cruz son las injusticias que se cometen con los pobres. En un campo de concentración nazi se colgó a un hombre. Alguien, señalando a la víctima, preguntó iracundo a un creyente que tenía al lado: «¿Dónde está ahora tu Dios?». «¿No lo ves? -le respondió--. Está ahí, en la horca».
En todas las «deposiciones de la cruz» sobresale la figura de José de Ariamatea. Representan a cuantos también hoy desafían el régimen o la opinión pública para acercarse a los condenados, a los excluidos, a los enfermos de Sida, y se empeñan en ayudar a alguno de ellos a descender de la cruz. Para alguno de estos «crucificados» de hoy, el «José de Arimatea» designado y esperado bien podría ser yo, o podrías ser tú.
[Traducción del original italiano por Marta Lago]



Música para orar y compartir...


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