27 de octubre de 2009

¿ ME AMAS ?


 " Que tu única regla sea el amor..."
( Úrsula Benincasa )



¿ Me amas ?
JUAN MANUEL DE PRADA (*)
 

Nuestro alejamiento de las lenguas clásicas –un barco a la deriva que se va hundiendo irreparablemente– nos impide disfrutar de delicadezas como la que Benedicto XVI resalta en un pasaje de su último libro, Los apóstoles y los primitivos discípulos de Cristo (Espasa), dedicado a Pedro. En griego existen dos verbos que designan la acción de amar: filéo, que expresa el amor de la amistad, tierno y entregado, pero no totalizador; y agapáo, que significa amar sin reservas, con una donación completa e incondicional a la persona amada. El evangelista Juan, cuando refiere el episodio de la aparición de Jesús resucitado a Pedro a orillas del lago Tiberíades, emplea ambos de un modo muy significativo y dilucidador. Podemos imaginarnos ese episodio como el encuentro de dos viejos amigos conscientes de la herida que se ha abierto en su relación, pero dispuestos a restañarla sinceramente, dispuestos a recibir y dar perdón, para que esa herida no ensombrezca el futuro de su amistad.

Pedro sabe que, apenas unos días antes, cuando su amigo más lo necesitaba, lo ha traicionado por cobardía o por mero instinto de supervivencia, negándolo hasta tres veces después de prometerle lealtad absoluta. Y Jesús, por su parte, sabe que esa traición ha sido consecuencia de la debilidad de su amigo, consecuencia pues de la propia naturaleza humana; y sabe también que su amigo está avergonzado y mohíno por su falta de coraje. 

Entonces Jesús, dispuesto a olvidar ese desliz, le pregunta a bocajarro: «¿Me amas?».

El evangelista escribe agapâs-me; esto es: «¿Me amas con un amor completo e incondicional?». Es como si Jesús demandara a Pedro un amor superior al que hasta entonces le ha profesado, un amor que excluya las debilidades y que proclame una adhesión entusiasta, acérrima, tal vez sobrehumana. 


Nada hubiese resultado más sencillo para Pedro que responder agapô-se («te amo incondicionalmente»), satisfaciendo esa demanda de amor absoluto que Jesús le lanza; pero, consciente de sus limitaciones, consciente de que lo ha traicionado y de que en el futuro tal vez vuelva a hacerlo (aunque, desde luego, nada más alejado de su propósito), Pedro le responde con pudorosa y escueta humildad: Kyrie, filô-se; esto es: «Señor, te quiero al modo humano, con mis limitaciones». 

Podemos imaginar que la respuesta de Pedro por un segundo defraudaría a Jesús: ha ofrecido a su amigo su perdón sincero y algo más que su perdón, a cambio de que nunca más le vuelva a fallar; pero su amigo no desea defraudarlo con esperanzas vanas, no desea que Jesús le atribuya virtudes sobrehumanas. Entonces Jesús insiste y vuelve a usar el verbo agapáo: «¿Me amas más que éstos?», refiriéndose a los discípulos que se hallan junto a Pedro a orillas del lago. Esta segunda pregunta de Jesús debió de incorporar un matiz perentorio, incluso exasperado, algo así como: «Oye, te estoy preguntando que si me amas a muerte, no me vengas con medias tintas». Pedro sin duda captó ese tono requirente, tal vez incluso enojado de Jesús; y algo debió de temblar dentro de él, tal vez el miedo a decepcionar a su amigo; y no parece improbable que su respuesta tuviese un tono compungido, desfalleciente, lastimado, temeroso de recibir una reprimenda. Pero así y todo volvió a emplear el verbo filéo: «Señor, te quiero a mi pobre y defectuosa manera, con todas mis fragilidades a cuestas». 

Entonces Jesús vuelve a interpelarlo por tercera vez, como tres habían sido las veces que su amigo lo había negado, en la noche amarga; pero, para sorpresa de Pedro, que ya estaría esperando un chaparrón de maldiciones e invectivas, Jesús emplea ahora el mismo verbo al que Pedro se había aferrado antes: Fileis-me? 

Es un momento de gran fuerza conmovedora, porque Jesús se da cuenta de que no puede exigirle a su amigo algo que no está en la frágil naturaleza humana; y, olvidándose de esa exigencia sobrehumana, se adapta, se amolda a la debilidad de Pedro, a la frágil condición humana, porque entiende que en su amor renqueante que tropieza y cae y sin embargo se vuelve a levantar dispuesto a proseguir sin titubeos su camino puede haber un ímpetu, una alegría de andar superior incluso a la de un amor que se cree vacunado contra todos los tropiezos. Entonces Pedro, gratificado por el perdón de su amigo que lo acepta como es, que lo abraza también en el tropiezo y en la caída, afirma con alivio, con decisión, con alborozo: «Sabes que te quiero» (filô-se).

Y fueron amigos para siempre. Tal vez porque el amor más exigente e incondicional es el que brindamos a quien no nos viene con demasiadas condiciones y exigencias.


(*) Publicado en XL SEMANAL- 25/10/2009

26 de octubre de 2009

PARA PENSAR...



" Imitad a la Madre de Dios
 sobre todo en la HUMILDAD..."
( Ven. Úrsula Benincasa )


DESTELLOS
Dolores Alexandre
( Publicado en ALANDAR )


Al principio todo marchaba viento en popa: qué gusto escuchar por televisión cosas como éstas: “La justicia es inseparable de la caridad, intrínseca a ella, es su medida mínima”; “el amor —«caritas»— es una fuerza extraordinaria, que mueve a las personas a comprometerse con valentía y generosidad en el campo de la justicia y de la paz”. “Dar de comer a los hambrientos (cf. Mt 25,35) es un imperativo ético para la Iglesia universal, que responde a las enseñanzas de su Fundador, el Señor Jesús, sobre la solidaridad y el compartir”; “en la era de la globalización, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta”; “los pobres son el resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano”; “comprar es siempre un acto moral y no sólo económico”; “urge la reforma de la arquitectura económica y financiera internacional”. “La responsabilidad es global, porque no concierne sólo a la energía, sino a toda la creación, para no dejarla a las nuevas generaciones empobrecida en sus recursos”…


Pero cuánta razón tenía Qohelet cuando afirmaba: Una mosca muerta echa a perder un perfume. (Qo 10,1): la espléndida “banda sonora” de frases de la encíclica “Caritas in Veritate” perdió de pronto gran parte de su contundencia al aparecer “el destello”: la cámara enfocó en primer plano el anillo de oro en la mano del Papa, la gran cruz con su cadena, también de oro, y la pluma con la que firmaba la encíclica, con pinta de más de lo mismo.

Agredida por semejante destello áureo, me puse de mal humor y cometí el error de irme a dormir bajo su impacto. Y en mala hora lo hice porque, nada más dormirme, me visitaron en sueños Doña Perplejidad y Doña Irritación, cogidas del brazo y quitándose la palabra la una a la otra: -“¿Cómo es posible que el sector eclesial que nos representa tenga tan atrofiada la sensibilidad para el lenguaje de las imágenes y de los símbolos?” “Es evidente que, aunque se vendiera todo eso para dárselo a los pobres, no se iba a remediar la injusticia que padecen, pero ¿cómo no se dan cuenta de lo impropios que resultan esos escenarios, vestimentas y pedrerías?” “Resulta incomprensible que ningún responsable de comunicación vaticana sea consciente de que pronunciar palabras tan graves como justicia, pobres, solidaridad o hambre, sobre un trasfondo de mármoles, tapices, terciopelos, sedas y oros es tan incongruente como escribir hortografía con H”. “¿No son capaces de imaginar el impacto que supondría ver firmar la encíclica en la sede de la FAO, por ejemplo, o en uno de esos poblados de gitanos que Berlusconi pretende exterminar?”

Estaba yo encantada de escucharlas, asintiendo con la cabeza y dándoles muestras de efusivo acuerdo cuando, para completar el trío, aparece en escena Doña Viga-en-el-ojo-propio, que ya me ha visitado otras veces, se me planta delante con los brazos en jarras y me espeta las siguientes preguntas: - “Y tú, maja, ¿qué tal andas de destellos? Porque seguro que más de uno que te conoce se tiene que poner gafas de sol para soportar los tuyos… ¿O es que te crees que por okupar esta columna estás ya a salvo de tus propias incoherencias? ¿Y qué propuestas tienes para cambiar todo eso que tanto criticas? Porque no irás a creerte que lo vas a solucionar repartiendo a todo el personal eclesiástico cruces de madera, anillos de tucún y bolígrafos de propaganda…”

He amanecido agotada pero con tres decisiones clarísimas: estar más atenta a los destellos que provocan mis inconsecuencias, leerme la encíclica de pe a pa, faltaría más y, por aquello de que ojos que no ven corazón que no siente, enterarme sólo por radio de las noticias vaticanas.Más que nada por no agarrar una conjuntivitis A.

Y tú.... ¿ Cómo andas de " destellos " ?

23 de octubre de 2009

BARTIMEO...



¿ Qué quieres que haga por ti ?



CONTEXTO.- Seguimos en la misma dinámica. Sale Jesús de Jericó, camino de Jerusalén. Hoy no hay enseñanza añadida, el mimos relato entraña la lección. Es la última jornada hacia Jerusalén (Jericó está a unos 30 kms. y era la última parada y fonda). Lc sitúa el relato antes de entrar en Jericó y luego Jesús dice a Zaqueo que tiene que hospedarse en su casa. Estamos en la última escena, antes de entrar en Jerusalén. Después del relato de hoy, el evangelio de Mc da un profundo quiebro. Lo que acontece en Jerusalén está más cerca del relato de la pasión que de lo narrado hasta ahora de su vida pública.





Es un relato que tiene poco que ver con los que Mc ha utilizado hasta ahora. Le llama. Le pregunta qué es lo que quiere. Admite el título de Hijo de David. No lo aparta de la gente. La curación no va acompañada de ningún gesto. No le manda guardar silencio sobre lo sucedido. Una vez que Mc ha dejado claro que el camino hacia el Reino es la renuncia y la entrega hasta la muerte, ya no hay lugar para los malentendidos. No tiene sentido mandar callar ni rechazar el título de Mesías. Como vamos a ver, todo son símbolos.




Explicación.- Al borde del camino. Bartimeo es el símbolo de la marginación, está fuera del camino, tirado en la cuneta, sin poder moverse, viendo como los demás pasan y dependiendo de ellos. El ciego tenía ya asignado su papel, (la exclusión), pero no se resigna. Sigue intentando superar su situación a pesar de la oposición de la gente. “Hijo de David” era un título mesiánico equivocado; suponía un Mesías rey poderoso, que se impondría con la fuerza. Pero Jesús está ya tan cerca de la muerte que no se podrá mantener el equívoco por mucho tiempo. A Mc ya no le importa, no manda callar, para que no se divulgue un falso mesianismo. En el relato siguiente (la entrada de Jesús en Jerusalén) vuelve a poner “Hijo de David” en boca de la multitud.




Le regañaban para que se callara. Los que acompañan a Jesús no quieren saber nada de sus problemas. Piensan: Deja de molestar y asume tu triste condición. En la situación en que te encuentras no tienes derecho a protestar ni a gritar. Aguanta y cállate. Era el sentir del pueblo judío, tan religioso él. “La gente” significa, para nosotros hoy, la inmensa mayoría de los cristianos que siguen a Jesús, pero no descubren la necesidad de ver más allá de sus narices y emprender un nuevo camino. Una vez más aparece la sutil ironía de Mc: los que seguían a Jesús eran un obstáculo para que el ciego se acercara a él. También a Zaqueo en Lc, la gente, que iba con Jesús, le impedía verlo.




Llamadlo. Llamaron al ciego... Levántate que te llama. Se advierte claramente la carga simbólica del relato. En menos de una línea se repite por tres veces el verbo llamar. La llamada antecede siempre al seguimiento. Soltó el manto, dio un salto y se acerco a Jesús. Jesús valora la situación de muy distinta manera que los que le acompañan. Al menor síntoma de acogida, el ciego tira el manto y da un salto. Un ciego debía andar a tientas y con cuidado. Ahora confía, aunque no ve. El manto representa lo que había sido hasta el momento. Todo lo manda a paseo. Lo que era su refugio, se convierte en un estorbo. El marginado, se pone de un salto en medio del camino y abandonando su única seguridad, el manto. Todas sus esperanzas están ahora en Jesús. El tirar el manto y el salto de la cuneta al centro del camino, marca el verdadero milagro, que el mismo ciego realiza.




¿Qué quieres que haga por ti? Desde el punto de vista narrativo, la pregunta no tiene ningún sentido. ¡Qué va a querer un ciego! La pregunta que le hace Jesús, es la misma que, el domingo pasado, hacía a Santiago y Juan. La pregunta es idéntica, pero la respuesta es completamente distinta. Los dos hermanos quieren “sentarse” en la gloria con Jesús. El ciego quiere ver para “caminar” con él. La diferencia no puede ser más abismal.




¡Que pueda ver! Jesús provoca, con su pregunta un poco absurda, este grito. En toda la Biblia, el “ver” tiene casi siempre connotaciones cognitivas. Ver significa la plena comprensión de aquellos que es importante para la vida espiritual. Este grito es el centro del relato, siempre que descubramos que no se trata de una visión física. Se trata de ver el camino que conduce a Jerusalén para poder seguirlo. El camino de la renuncia que conduce hacia el Reino. De ahí la respuesta de Jesús: ¡Anda! El objetivo final no es la visión, sino la adhesión a Jesús y el seguimiento. Una lección para los discípulos que no terminan de ver. Siguen a Jesús por el camino material, pero no por el de la renuncia hacia la cruz.




Tu fe te ha curado. Una vez más, la fe-confianza es la que libera. Solo él ve a Jesús. Solo él le sigue por el camino... el camino que lleva a la entrega total en la cruz. Mc deja bien claro que una respuesta auténtica a la llamada de Jesús, será siempre cosa de minorías. La multitud que seguían a Jesús sigue ciega. Todos estos domingos venimos viendo la falta total de comprensión de los discípulos. No habían ni siquiera atisbado la propuesta de Jesús. Solo después de la experiencia pascual ven a Jesús y le siguen.




Y lo seguía por el camino. El ciego, una vez que descubrió a Jesús le sigue en el camino. Antes estaba al borde, es decir fuera del camino. El relato de una ceguera material es el soporte de un mensaje teológico: Jesús es capaz de iluminar el corazón de los hombres que están ciegos y a obscuras. Los discípulos demuestran una y otra vez, su ceguera. Un hombre tirado en el camino, ve. Antes de ver, espera el falso “Mesías davídico”. Después sigue al auténtico Jesús, que va hacia la entrega total en la cruz, y le sigue.




Ya en la primera lectura de Jeremías encontramos un anuncio del este mensaje: Dios salva un resto de su pueblo. No salva a los poderosos, ni a los sabios, ni a los perfectos, (no sienten ninguna necesidad de ser salvados) sino a los ciegos y cojos, preñadas y paridas. Es decir a los pobres. No es el ciego el que está hundido en la miseria. La verdadera miseria humana está en los que, aún siguiendo a Jesús, le mandan que se calle. Lo estamos repitiendo todos los días. ¡Que se callen todos los miserables que molestan! ¡Que eliminen los mendigos de las calles! No nos dejan vivir en paz. No oír, no ver la miseria que hay a nuestro alrededor, mirar hacia otro lado, es la única manera de vivir tranquilos...




APLICACIÓN.- La evolución ha sido posible porque la vida ha sido despiadada con el débil, enemiga acérrima de lo imperfecto. Todo el evangelio se reduce precisa¬mente a un cambio sustancial en la marcha de la evolución. Jesús, con su vida, no hizo otra cosa que trastocar esa escala de valores, que aún prevalecía entre los hombres de su tiempo. Se daba por supuesto que Dios estaba en esa dinámica, y que todo lo defectuoso era rechazado por Él. Esto es lo que no podía soportar Nietzsche, porque creía que el evangelio exaltaba la mezquindad. Nunca fue capaz de descubrir el valor de un ser humano a pesar de sus radicales limitaciones. La esencia de lo humano no está en la perfección ni física ni síquica ni moral sino en la misma persona, independientemente de sus circunstancias.




La actitud de Jesús fue un escándalo para los judíos de su tiempo y sigue siendo escandalosa para nosotros hoy. Creemos ingenuamente que hemos superado esa dinámica. Tal vez hemos avanzado con relación a las limitaciones físicas, pero ¿Qué pasa con los fallos morales? Jesús no sólo se acercó a los ciegos, cojos y tullidos; también se acercó a los pecadores públicos, a las prostitutas, a las adúlteras. Lc, inmediatamente después de este relato, inserta el de Zaqueo (publicano-pecador) que expresa lo mismo que este del ciego, pero con relación a los excluidos por impuros. Nosotros aún seguimos hoy creyendo que los pecadores que nosotros rechazamos, son también rechaza por Dios. Ellos nos preceden en el Reino de los Cielos, porque seguimos estando ciegos a la manifestación de Dios en Jesús.




La escala de valores que nos propone el evangelio, no sólo es distinta, sino radicalmente opuesta a la que los humanos manejamos todavía hoy. Entendemos al revés el evangelio cuando pensamos: Qué grande es Jesús, que de una persona despreciable, ha hecho una persona respetable. Desde nuestra perspectiva, primero hay que cambiarla, después hablaremos. El evangelio dice lo contrario, esa persona ciega, coja, manca, sorda, pobre, andrajosa, marginada, pecadora; esa que consideramos un desecho humano, es precioso para Dios. ¡Nos queda aún mucho por andar!




Jesús fue capaz de abrir los ojos a los que no veían y los oídos a los que no oían. ¿De qué ver y de que oír se trata? No del físico, por supuesto. Cuando Jesús decía: "El que tenga oídos para oír, que oiga", ¿a qué se refería? Cuando los fariseos preguntaron a Jesús: ¿Es que nosotros estamos ciegos? No se refería a la ceguera física, porque les contestó: Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste. Por seguir valorando como lo más importante lo físico, lo biológico, seguimos dando tanta importancia a los milagros entendidos materialmente. Esta actitud dificulta la posibilidad de entender bien los relatos evangélicos correspondientes a milagros.




Meditación-contemplación








¿Qué quieres que haga por ti? –Maestro, que pueda ver.




Grita desde lo hondo de tu ser una y otra vez:




¡Que pueda ver! ¡Que pueda ver!...




Y pronto te responderán:




¡Pero si puedes ver! Solo tienes que abrir los ojos.




……………….




Nos han convencido de que para ver,




Necesitamos alguien me coloque unas gafas.




Absolutamente falso. El ojo interior está hecho para ver,




Y tu verdadero ser está siempre iluminado.




………………




Descubre la causa de tu ceguera.




Abre bien los ojos y si hay algo que no te deje ver, apártalo.




Nade tiene que traerte un candil o prestarte prismáticos.




Tu e-mail puede estar lleno de basura y no cabe el verdadero mensaje.

…………………..

17 de octubre de 2009

MATERIALES




FIESTA DE MADRE ÚRSULA 2009



Se acerca la fiesta de MADRE ÚRSULA 
y, como cada año,
la Comisión Internacional de Divulgación
envía unos cuantos materiales 
dirigidos a difundir
la vida y mensaje 
de nuestra Fundadora.


En la barra lateral derecha 
( ojo, si tu ordenador
es un pelín antiguo, puede verse abajo )
estamos dejando todos los archivos
para que, quien desee, los pueda imprimir
o descargar.

  • FOLLETO CON SU BIOGRAFíA, FRASES, ORACIONES.
  • LIBRO DEL PADRE PASQUALE DI PIETRO,C.R.
  • POSTALES CON FRASES DE LA MADRE PARA REGALAR
  • MATERIALES PARA LOS MÁS PEQUEÑOS
  • ( hojas para colorear, enlace al COMIC )
  • Etc.


En la parte inferior de este post
hemos puesto
EL TRIDUO A MADRE URSULA
(Destinado a las Comunidades pero abierto a todos )
y en la barra lateral izquierda
puedes descargar 

las 12 páginas que corresponden
al CÓMIC DE MADRE ÚRSULA.



Sí deseas ver los artículos anteriores
sólo tienes que buscar por fecha 
en la barra lateral izquierda
o bien, por etiquetas en la derecha.

En cualquier caso, 
sabéis que este material
también estará disponible en la web oficial,
www.teatinas.com
(RINCON TEATINO)
el próximo lunes .


¡ FELIZ CELEBRACION A TODAS !


La Comisión Internacional de Divulgación
RR. Teatinas
Octubre 2009



Música para orar y compartir...


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